Uno
¡Qué hay que hacer, oh musulmanes? Porque yo no me reconozco a mí mismo.
No soy ni cristiano, ni judío, ni gabro, ni musulmán.
No soy de Oriente, ni de Occidente, ni de la tierra ni del mar;
no soy ni de la naturaleza ni de los cielos que la envuelven.
No soy de la tierra, ni del agua, ni del aire, ni del fuego;
no soy ni del empíreo, ni del polvo, ni de la existencia, ni de la entidad.
No soy de la India, ni de China, ni de Bulgaria, ni de Saksin;
no soy del reino de Iraqaan ni del país de Khorasan.
No soy de este mundo, ni del próximo, ni del Paraíso, ni del Infierno;
no soy de Adán, ni de Eva, ni de Edén y Rizwan.
Mi lugar es el no-lugar, mis huellas son las no-huellas;
no es ni el cuerpo ni el alma, ya que pertenezco al alma del Amado.
He expulsado al dualidad, he visto que los dos mundos son uno;
El Uno que busco, el Uno que conozco, el Uno que veo, el Uno que invoco.
Jalaludín Rumi
Shamsi Tabriz
extraído del libro Lámparas de fuego de Joan Mascaró
